Y si hubiera…

Y si hubiera dicho que no… Y si no me hubiera dejado contagiar por tu optimismo y tu seguridad. Y si hubiera visto tus hechos, y no tu potencial. Y si no me hubiera permitido cabalgar tus rubios rizos esperando un futuro de luz y sol. Y si hubiera ignorado tus manos grandes y tus muslos fuertes que cual columnas me prometían estabilidad. Y si no me hubiera dejado envolver y desterrar por tu sonrisa fácil y tu ligereza. Y si hubiera tenido algo a que aferrarme, algo que extrañar.

 Me contaste tus sueños de viajar lejos y te escuché con el corazón lleno de ilusión por ti. Me pediste que dejara mi familia, escuela, vida… y que ocupara un lugar de espectadora viéndote crecer. Me invitaste a volar a tierras extrañas de las que jamás sería dueña -pero ¿quién quiere ser dueño de un cielo gris?- Me sumergiste y olvidaste en ese mundo solo y confuso y yo sin voz, sin palabra.

¿Y si hubiera dicho que no?

Hoy no sería testigo de mí. No me hubiera visto nadar contra corriente, florecer entre espinos y caminar descalza sobre llamas. No hubiera aprendido a levantarme pronto, sacudirme un poco y continuar erguida. No me hubiera visto renacer sin miedo alabando al cambio, como la única verdad. No hubiera tenido espacio para inventarme, reclamarme como alguien que dejó el pasado atrás.

Y es que en realidad, nadie más apostó por mí…

Y si hubiera dicho que no… ¡Me hubiera perdido lo bueno que vino con un sí!